FE Y RAZON

Martes, 26 de Agosto de 2014 09:41

FE Y RAZON

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“Cree para que entiendas y entiende para que creas”

Cada época histórica está marcada por nuevos retos para la humanidad. Retos que tienen que ver principalmente con nuestra integridad y la búsqueda de una calidad de vida. Todos esperamos tener una profesión, una familia, un trabajo y cosas materiales de acuerdo a nuestras expectativas. Sin embargo, nos enfrentamos continuamente a retos que pueden hacernos perder el rumbo.

Esos retos u obstáculos pueden ser de superación pero muchos otros son el resultado de una perdida de principios universales que nos llevan a dificultades de la vida cotidiana. Un ejemplo generalizado es el manejo del dinero. En años no muy lejanos las promociones que las tiendas nos daban eran porcentajes de descuento o sistemas de apartado. Hoy en día la sociedad nos empuja a una cultura de endeudamiento a través del crédito trayendo consigo dificultades que se verán reflejadas en problemas personales y familiares.

Cada decisión que tomamos, por muy pequeña que sea, inclina nuestra vida a cambios que pueden ser relevantes en gran parte de nuestras metas, logros, estilo de vida e incluso la familia. Por ende, es muy importante que busquemos principios universales y absolutos para que las decisiones que tomemos sean en búsqueda de una calidad de vida en un plano integral. Si en verdad buscamos genuinamente esa calidad de vida, imprescindiblemente la Fe y la Razón entran en un plano donde es necesario poner atención particular en ello.

En el ambiente académico se vive una dinámica donde la búsqueda de la verdad debe ser lo más importante, independientemente del área de estudio. Todo proceso de conocimiento lleva a la investigación, la cual siempre buscará encontrar o acercarse a la verdad. Cabe mencionar que por tratarse de un ejercicio humano, ese entendimiento estará constantemente evolucionando, refinándose y haciendo ajustes a los parámetros actuales. Pero no se debe caer en el error de pensar que la verdad es cambiante. Lo que cambia es nuestro entendimiento de ella.

Bien dice la palabra de Dios “Pero conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” Juan 8:32. Si esta frase la aplicamos a la vida diaria y principalmente al ambiente académico podremos darnos cuenta que la Verdad es un objetivo muy importante donde sin duda la Fe y la Razón tienen un papel muy importante Por lo tanto, “Es necesario entender para creer y creer para entender la verdad. Es necesario prestar atención a estas dos caras de la moneda puesto que la fe y la razón siempre están de la mano.

Creer para que entender

Cuando se habla de fe o de creer, ésta siempre será filtrada por la razón. Decir lo contrario se estaría hablando de una especie de suicidio mental. La Biblia dice “Es pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” y la realidad es que muchas decisiones de nuestra vida cotidiana se toman bajo un principio de fe. Es decir, creyendo en cosas que no vemos pero que al saber que existen, éstas determinan el rumbo de nuestra vida y patrones de conducta. La característica principal, de todas esas pequeñas decisiones, están filtradas por la razón.

Se ejerce fe desde el hecho de creer que un cajero permitirá hacer uso de efectivo o que el motor de un auto se activa al girar una llave, hasta el hecho de tomar previsiones ante anuncios climáticos. Esos hechos no se miran y muy probablemente no se entienden pero se creen y forman parte de las decisiones que tomamos; no sin antes haber sido filtradas por la razón.

Los distintivos nacionalistas de igual forma son determinados por eventos históricos y que de manera tradicional fueron pasando de generación en generación a tal grado que se pueden ver en libros de texto. Nadie hoy en día, puede presumir que conoció personalmente a Benito Juárez, Cristóbal Colón o a Miguel Hidalgo. Sin embargo, se presume que existieron. Estos eventos históricos, al ser creídos por una nación, determinan la forma de ser, sus patrones de conducta y tradiciones, no sin antes haber sido filtrados por la razón.

Es obvio que la fe que Dios demanda en su palabra para salvación no es la que apela solamente al conocimiento o la que se acciona en los momentos de necesidad. La pregunta es entonces ¿Si la fe que se ejerce para fines comunes requiere de la razón o demanda de la razón, no será más importante aplicar la razón en las decisiones que tienen que ver con nuestra relación con Dios? Es importante entonces aplicar la razón para entender el valor de la fe en el sacrificio que Cristo hizo en la cruz en substitución de la humanidad y entender sus implicaciones.

Cuando se habla de fe, sin duda se debe hablar de espiritualidad y en una relación con Dios y para entender la verdad es necesaria la Fe filtrada por la razón. De esa forma se podría decir entonces que se tiene una fe bastante razonable puesto que será una fe estable y convincente. Agustín de Hipona fue uno de los pensadores más brillantes en cuanto a este tema. Fue un genuino y apasionado buscador de la verdad. El decía: "Ora como si todo dependiera de Dios y trabaja como si todo dependiera de ti". Pero su fe estaba unida a la racionalidad, evitando caer en la fe que no piensa, ni en el racionalismo que no cree.


Entender para creer


Cuando se habla de razón, ésta siempre es accionada por la fe. En el terreno de la investigación siempre emprendemos el camino bajo una teoría o una hipótesis. Es algo que no se ha visto, pero que se intuye su posibilidad y es parte del objetivo de una investigación. De esa manera se emprende el camino para poder descubrir la Verdad de ese planteamiento que se ha hecho previamente. Sin embargo, la realidad es que ese camino fue accionado por la fe.

En evidente que en el mundo religioso y no religioso, hay quien se esfuerza con la fe sin la razón y esto genera un agotamiento emocional. Debemos estar conscientes que en el campo de la moral no se puede superar con voluntad todos los problemas. Desgraciadamente cuando así lo pretendemos hacer, se abandona la lucha con cierto resentimiento. De esta manera, algunos acaban diciendo que los principios y mandamientos de Dios son demasiado difíciles, o por otro lado, dicen que ellos son malos y no pueden cumplirlos. El camino contrario, el racionalismo, nos dice que la razón puede inventarse cualquier cuento si la apartamos de la fe.

Por ejemplo, si un ladrón estudia el mandamiento de no robarás, puede tomar dos posturas: Dejar de robar o decir: "tengo una teoría: ese mandamiento no sirve, es obsoleto". Quizá no pasa precisamente con ese mandamiento, porque hoy se justifica todo menos robar, dejar de pagar impuestos, entre otras cosas, que incluso está legalizado en nuestras normas civiles. Pero, ¿pasará lo mismo con otros mandamientos u otros principios absolutos? Es decir, la razón se puede inventar cualquier cosa que le diga la voluntad y en consecuencia se llega a justificar eso con una teoría.

Por esta razón, nace un deseo de legalizar aquello que va en contra la naturaleza humana o en el sentido común y que atenta con el núcleo de la sociedad que es la familia. Hoy en día vemos la legalización de ciertas leyes nuevas que pretenden presentar una idea de progreso y modernidad. Sin embargo, están desvirtuando el funcionamiento natural del ser humano y las estructuras sociales. Al mismo tiempo generan un resentimiento contra los principios bíblicos o mandamientos, porque se piensa que cuando nadie nos reprocha aquello, la conciencia nos dejará tranquilos. La afortunada realidad es que la conciencia es una voz que responde a una luz que Dios ha puesto en nuestro complejo sistema de razonamiento y mentalidad humana.

¿Qué es entonces lo más valioso o más necesario?


Las dos dimensiones son completamente necesarias para llegar a la verdad. Necesitamos fe y necesitamos razonar. La fe se apoya en la revelación específica de Dios en su palabra. Sin embargo, la fe no puede ir en contra de la razón. Entonces, se puede afirmar tajantemente y con toda convicción que no hay una verdad religiosa y una verdad científica. Es lógico que haya una sola verdad y que “toda la verdad le pertenece a Dios”. El muy sonado tema contemporáneo de la “inteligencia” es un potencial que tanto la fe y la razón se usan para pensar.

Obviamente existen cosas que parecieran incompatibles entre la fe y la razón, un ejemplo muy claro es el tema de la creación. Sin embargo, no debemos confundirnos. "Dios no quiere hacernos científicos; sino enseñarnos las verdades de la creación”, (Agustín de Hipona) Por hoy, no se trata de hacer un debate entre creación o evolución pues ese es otro tema. Debemos reconocer que la Biblia no es un libro de ciencia pero nunca dice algo en contra de la ciencia. Agustín de Hipona deja a la ciencia los modos de penetrar los misterios de la humanidad. El error es cuando queremos usar un lenguaje de un corte literario poético o profético como algo científicamente literal.

Debemos aprender a escuchar la fe, pero no exaltar menos a la razón. Debemos “Creer para entender y entender para creer” La razón es importante porque es quien demuestra "a quién hay que creer". Por lo tanto, "también la fe tiene sus ojos propios, con los cuales ve de alguna manera que es verdadero lo que todavía no ve".
Como ya se ha dicho antes: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.

Ultima modificacion el Martes, 26 de Agosto de 2014 09:44
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